El estilo de los 80 riza las cabezas y las pinta en cobre de forma saludable. La temporada alumbra la ‘revolución del color’: los tintes sin amoníaco, con los que abrillantar las cabezas de las clientas sin quemárselas más de lo permitido. Que bastante calientes salen ya de los salones de belleza tras dejar sus cabezas en manos de los tiranos pero todavía imprescindibles secadores. «Buscamos lo más suave y ecológico para no dañar la cutícula y prolongar la durabilidad en la pigmentación», afirma la estilista Yolanda Aberasturi. Tupés al viento y trenzas El momento actual invita a soltarse el pelo y a lanzarse a las pistas de baile frenéticamente con cortes rebeldes y tupés al viento, aunque «controlados», razona Aberasturi; o despuntado en cresta en un nostálgico homenaje a la esencia glam del rock puro y duro. Todo muy punk. Con una estética desafiante, casi agresiva.



